El director nacional del Servicio Penitenciario Federal (SPF), Víctor Hortel, presentó ayer la «renuncia indeclinable» a su cargo como consecuencia de la fuga de 13 convictos del penal de máxima seguridad de Ezeiza, en la madrugada del martes. El ex funcionario afirmó a Tiempo Argentino que existió «colaboración del personal penitenciario» para que la huida se concretase, por lo que definió lo sucedido como «una factura del servicio (hacia su gestión) por el proceso de transformación» que implementó desde que asumió. «El núcleo duro de la fuerza no quiere perder los negocios, las prebendas», añadió.
En el mediodía de ayer, Hortel convocó a una conferencia de prensa en la que anunció su dimisión y mostró imágenes del boquete que los prófugos realizaron en el piso de la celda 22 del módulo 3 del Complejo Penitenciario Federal Número 1. Se trató de una fuga cinematográfica (ver aparte). Al cierre de esta edición solo se habían capturado a dos de los fugados mientras que los restantes once eran buscados por «efectivos de las fuerzas de seguridad».
En diálogo con este diario, el ex funcionario –referente de la agrupación Vatayón Militante en las cárceles– asumió su «responsabilidad política, por los errores que se pudieron haber cometido». Y también destacó que no se «evaluaron correctamente las respuestas posibles que podía dar el Servicio ante la transformación que llevamos adelante». Hortel mencionó que en su calidad de jefe del SPF, identificado con un movimiento político, entabló un «enfrentamiento contra una estructura corporativa que está viciada de irregularidades y manejos turbios que factura los cambios implementados».
«Iniciamos la gestión en términos de un compromiso claro con los Derechos Humanos, la dignidad, la inclusión, la ampliación de derechos en el contexto del encierro, al igual que lo hace el gobierno hacia afuera. Se trata de una pelea cultural terrible por los espacios de poder en el marco del proceso de democratización de la fuerza. Pero el núcleo duro del SPF no quiere perder los negocios, las prebendas», dijo en diálogo con Tiempo.
–¿Qué indicios lo llevan a sostener que hubo complicidades del Servicio?
–Las fotos del boquete evidencian que eso no se realizó en un día. Hay varios celadores en turnos de guardias que no efectuaron los controles en los lugares de alojamiento. Ni jefes que hayan supervisado esa tarea.  El grosor de lo que han armado, eso no se puede hacer manualmente ni con una cuchara, se necesitan herramientas y esas herramientas aún no aparecieron. A su vez, los soldados de guardia no estaban. Hubo muchas «falencias» que favorecieron la fuga. No tengo duda de que hubo colaboración y apoyo por parte del Servicio. Es una factura que me pasan desde el Servicio por el proceso de transformación que implementamos. Nosotros tratamos de ser lo más coherentes posibles con las políticas del gobierno. Si el SPF no tiene predisposición para estos cambios se generan tensiones y pulseadas permanentes por los espacios de poder.
–¿Cree que hay relación entre esta fuga y la de los dos represores que escaparon del Hospital Militar?
–Son dos escenas distintas en las que hay una desidia, una falta de profesionalidad y un no compromiso profesional del Servicio en realizar y acompañar los cambios y las políticas que nosotros impulsamos. No hay que olvidar que el servicio operativo de esta fuerza estaba a cargo del Ejército. Hay una cuestión cultural que se nota en la violencia institucional, en el respeto a los genocidas de la dictadura. En términos militantes fuimos la cara visible de la cárcel común para los genocidas y eso el Servicio me lo cobra. Nosotros como militantes sabemos que hay situaciones en las que se gana y otras en las que se pierde. Tenemos que hacernos cargo de los errores.
Ante este escenario, antes de renunciar, el ex titular del SPF ordenó el desplazamiento del jefe del penal de Ezeiza y de otros 18 agentes: seis celadores, cuatro jefes de turno, cuatro inspectores de turno, un jefe de requisa, un jefe de módulo, un director de módulo, un director de tratamiento y un prefecto a cargo de servicio.
«Entiendo que dar un paso al costado es coherente y permite tomar las medidas que se consideren correctas para la situación», explicó el ex funcionario.
A las 20 se realizó la segunda rueda de prensa del día en la que el ministro de Justicia y Derechos Humanos, Julio Alak, anunció al remplazante de Hortel: el abogado y profesor universitario Alejandro Marambio, quien asumirá hoy a las 11. Marambio fue el primer director civil del Servicio Penitenciario Federal y ejerció el cargo entre 2007 y 2010, por lo que conoce el terreno (ver aparte).
Ante las cámaras, desde el piso 11 del Ministerio, Alak confirmó que no se produjo un motín ni una toma de rehenes en el módulo 3 del Complejo Penitenciario Federal Número 1, como había trascendido en la prensa (ver pág. 5). En lo que respecta a los heridos que se produjeron en los confusos hechos de ayer, el ministro explicó que se debieron a un altercado en el patio interior de la cárcel «cuando se limitó la circulación» de los reclusos.
El funcionario del Gabinete nacional añadió detalles sobre la fuga: relató que el plan de escape fue ideado por cuatro de los delincuentes que se escaparon, dos brasileños –uno tenía también nacionalidad paraguaya– y dos argentinos, todos con antecedentes de fuga. Los primeros vivieron circunstancias similares en Paraguay y Brasil y los segundos en Neuquén y Chaco.
Alak también comunicó que se estableció una recompensa de 500 mil pesos para quien aporte datos fehacientes sobre el paradero de las once personas que, al cierre de esta edición, aún permanecían prófugas.  «

 

 

Marambio, de regreso

El ministro de Justicia y Derechos Humanos, Julio Alak, anunció ayer a Alejandro Marambio como nuevo jefe del Servicio Penitenciario Federal. El joven abogado ya se había desempeñado en el cargo entre 2007 y 2011 y remplazará al saliente Víctor Hortel, quien ayer presentó la renuncia tras la fuga de 13 presos del penal de Ezeiza.
Alak informó allí que el nuevo jefe del SPF asumirá hoy a las 11 en la sede del Ministerio de Justicia apenas llegue desde España, donde representa a la cartera en el Consejo Iberoamericano de Ministros de Justicia (COMJIB).
Con sólo 40 años, Marambio tiene una amplia experiencia en el servicio penitenciario. Fue nombrado el 13 de julio de 2007 por el ex presidente Néstor Kirchner a cargo de las cárceles federales y se convirtió en el primer civil en ser nombrado jefe del SPF, cargo que ocupó durante más de cuatro años.
«Logró que el sistema carcelario argentino fuera el único de Latinoamérica sin superpoblación carcelaria, lo cual fue un logro importante de su gestión», recordó Alak en la conferencia y destacó que además impulsó «muchísimos programas de reinserción social basados en trabajo y capacitación de los internos».
En enero de 2011 Marambio dejó el cargo vacante para asumir como subsecretario de Gestión Penitenciaria del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos y al año siguiente fue enviado a España en representación del Ministerio de Justicia para desempeñarse en el Consejo Iberoamericano de Ministros de Justicia (COMJIB) como experto responsable de la reforma penitenciaria en Iberoamérica.
Antes de asumir como jefe del SPF en 2007, Marambio ya tenía experiencia como director de Readaptación Social, asesor de la Procuración Penitenciaria de la Nación y estuvo al frente de una comisión que trabajó en la problemática de las cárceles de Mendoza.

 

http://tiempo.infonews.com/2013/08/21/argentina-107865-hortel-descabezo-a-jefes-del-spf-por-complicidad-en-la-fuga-de-presos.php