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| martes, 10 de junio de 2008 20:59 | |
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Los días 2 y 3 de noviembre de 2007 se realizó en la ciudad de Necochea un encuentro convocado por la Asociación “Pensamiento Penal” donde se reunieron especialistas de diferentes disciplinas (psicología, ciencias de la educación, filosofía, criminología, periodismo, personas que atravesaron la experiencia de la cárcel, jueces, fiscales, defensores) con el objeto de reflexionar sobre el actual sistema carcelario y penitenciario y analizar la posibilidad de proponer modelos alternativos al mismo. En dicha oportunidad se elaboró un documento de trabajo en el que se detallaron una serie de “ideas fuerza” para iniciar un proyecto de investigación tendiente a repensar un modelo de gestión carcelaria que suprima a la más mínima expresión el ejercicio de la violencia institucional y que permita la participación democrática de los internos en la organización de la vida intramuros.
IDEAS FUERZA EN TORNO A LA ELABORACION DE UN PROYECTO ALTERNATIVO AL MODELO PENITENCIARIO Los días 2 y 3 de noviembre de 2007 se realizó en la ciudad de Necochea un encuentro convocado por la Asociación “Pensamiento Penal” donde se reunieron especialistas de diferentes disciplinas (psicología, ciencias de la educación, filosofía, criminología, periodismo, personas que atravesaron la experiencia de la cárcel, jueces, fiscales, defensores) con el objeto de reflexionar sobre el actual sistema carcelario y penitenciario y analizar la posibilidad de proponer modelos alternativos al mismo. Existió un generalizado consenso en torno al diagnóstico del manifiesto fracaso del sistema carcelario y penitenciario de nuestros días, caracterizado por la violencia institucional, el hacinamiento, la superpoblación, la acentuación de los rasgos criminógenos negativos y la ausencia de resultados plausibles, tanto para los destinatarios del sistema (los presos) como para la sociedad misma, convirtiendo en definitiva al sistema en una mera representación simbólica y en un mecanismo de neutralización de los indeseables por vía de su supresión. Sobre la base de tal diagnóstico se coincidió que en tanto y en cuanto la sociedad siga concibiendo a la privación de la libertad como una de las formas centrales de respuesta al delito y resolución de los conflictos es imprescindible articular alternativas a la cárcel desde una lógica distinta al paradigma tradicional, e inclusive pensándola desde el modelo constitucional, que la concibe para la seguridad de las personas allí alojadas y no para su castigo. A este respecto se coincidió —básicamente— en la conveniencia de desarrollar las siguientes ideas fuerza:
Las ideas precedentes deben contribuir a imprimir una inercia contraria a las tendencias actuales de la lógica carcelaria, evitando recurrir en las fórmulas ya transitadas. DISMINUCION DE LA VIOLENCIA INSTITUCIONAL Tal como se señaló al comienzo —y coinciden la totalidad de los estudiosos del fenómeno penitenciario— la cárcel contemporánea es un aparato reproductor de violencia, característica que es intrínseca al sistema. A este respecto esta característica debe ser afrontada desde varios planos:
DEMOCRATIZACION DE LA VIDA INTERNA A pesar de los años transcurridos desde la normalización institucional, la democracia como sistema de vida no ha llegado a la vida interna de la cárcel, que muy por el contrario de lo que debería ser, persiste en desconocer e ignorar que el individuo privado de la libertad es el principal destinatario del sistema, insistiendo en darle el tratamiento propio de un objeto. Consideramos esencial a la naturaleza de la tendencia que propiciamos la participación de los internos en la vida institucional del establecimiento, incidiendo en forma determinante en la delineación del futuro de esa comunidad en particular. Se propone en concreto:
DISMINUCION DE LOS NIVELES DE VULNERABILIDAD El sistema penitenciario contemporáneo ha funcionado sobre la base de la ficción del ideal “re” (resocializador, reintegrador, reinsertador, etcétera), lo que en los hechos y aún desde lo ideológico, ha implicado concebir al individuo privado de la libertad como un objeto que debe ser modelado a imagen y semejanza de un difuso ideal ciudadano. Propiciamos quebrar esta lógica y modificarla por el derecho de los internos a que el estado realice acciones concretas y positivas tendientes a disminuir los niveles de vulnerabilidad que lo llevaron a encontrarse privado de la libertad. En este sentido propiciamos
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| Actualizado ( martes, 10 de junio de 2008 21:08 ) |




