La Cámara Federal porteña ordenó liberar de cualquier sospecha a una mujer a la que se le encontró en la vagina una cápsula con droga, por entender que la revisión policial que derivó en el hallazgo había sido vejatoria y no contaba con autorización judicial. “La supuesta requisa se transformó en una verdadera invasión injustificada en el cuerpo de la imputada”, por lo cual se “comprometió su dignidad e integridad”, sostuvieron los camaristas Eduardo Freiler y Jorge Ballestero. En disidencia, el juez Eduardo Farah sugirió investigar previamente cómo se había llevado adelante la requisa.

La Sala I de la Cámara rechazó la queja del fiscal Carlos Stornelli, que pedía el procesamiento de la mujer, sospechada de vender drogas en el barrio de Monserrat. En primera instancia, el juez había dispuesto la “falta de mérito” de la mujer y el sobreseimiento del hombre que estaba con ella en el momento de los hechos.

Sin embargo, el fiscal Stornelli entendió que “se había acreditado con el grado de probabilidad positiva requerido para procesar a la imputada, que el día del hecho tenía bajo su poder de disposición ‘en sus partes íntimas’ 64 envoltorios con cocaína, con fines de comercialización”.

Los jueces Freiler y Ballestero no sólo rechazaron el planteo sino que decretaron la nulidad de la requisa y dispusieron el sobreseimiento de la mujer. “La requisa vaginal fue practicada por una oficial de la policía, sin previa orden judicial, en un lugar en que la nombrada se hallaba expuesta a una situación humillante (aun cuando se tratara de la entrada de un garaje, estaba sobre la vía pública y cerca de donde se encontraban los testigos y preventores) y a dudosas condiciones de higiene”, sostuvo.

De acuerdo con el fallo, el episodio ocurrió en la esquina de Chile y Virrey Cevallos, cuando policías vieron a personas que “le entregaban a un sujeto un elemento y éste, a su vez, se apartaba un poco, daba la vuelta por esa esquina y, sobre Virrey Cevallos, se encontraba con una mujer, hablaba y luego volvía hacia el grupo para entregar algo a esos individuos”. El fallo describe que, “luego, la mujer se sentó en la vereda y el hombre quedó parado en la esquina mirando hacia distintos lados”, tras lo cual un policía de civil y otro agente procedieron a identificar a los sospechosos.

Entonces, dice el expediente, se convocó a una suboficial para revisar a la sospechosa y se reportó que la mujer “poseía en su vagina un envoltorio” con drogas. Al prestar declaración, la mujer policía aseguró: “Con el debido recato de ser observada por ocasionales transeúntes, en el ingreso a un garaje se comenzó a revisar al femenino, con la cautela necesaria de no ser vista, y se le solicitó que se bajara los pantalones y la ropa interior, extrayendo de su vagina un envoltorio color blanco de papel tipo servilleta, embalado con cinta adhesiva transparente, y de su pecho” unos 246 pesos.

En su resolución, la Cámara Federal sostuvo que “la requisa vaginal efectuada en aquellas condiciones debe ser anulada por haberse afectado la dignidad personal de la imputada y haberse puesto en peligro su integridad física”. El tribunal citó jurisprudencia en donde se señala que “la búsqueda de cosas relacionadas con un delito en el cuerpo o ropas” debe respetar “el ámbito personal de la intimidad de sustento constitucional”, y consideró que aquí no estaba justificada.

En una decisión dividida, el juez Farah votó por confirmar la falta de mérito y “convocar a los agentes y a los testigos” para dilucidar si hubo irregularidades en el procedimiento.

 

fuente http://www.pagina12.com.ar/diario/sociedad/3-204465-2012-09-29.html