La familia Vizgarra denunció el 30 de abril pasado que efectivos del GIR Norte habrían ingresado de manera intempestiva y sin orden de allanamiento a su vivienda, ubicada en el barrio Parque Norte, y habrían lanzado disparos a mansalva dentro de la vivienda. Pese al tiempo que transcurrió, hasta el momento no habrían recibido una respuesta por parte de la justicia. «Ni siquiera nos llamaron a reconocerlos. Además quiero que limpien a mis hijos, que no tenían antecedentes, y ahora los acusaron de resistencia a la autoridad», aseguró Graciela, la madre.
Junto a unos vecinos que durante la madrugada del 30 de abril observaron el procedimiento que culminó con mujeres heridas con balas de goma y dos de los hijos de la familia, Marcelo y Gonzalo, detenidos e imputados, la familia relató lo sucedido y pidió justicia.
«Mi marido es diabético e hipertenso. Todo lo que pasó fue en la oscuridad, pero escuché sus gritos y veía los destellos de luz cuando lo picaneaban y lo escuchaba gritar», contó Graciela.
Por su parte, Gonzalo contó que esa noche estaba sentado en la puerta de su casa cuando los policías del GIR se pararon. «Tenía olor a faso y me remontó la Itaka en la cara cuando se acercó uno de ellos», contó.
Una de las vecinas que se acercó relató que vio y escuchó los disparan que se lanzaban en el interior de la vivienda. «Después vi que lanzaron a Gonzalo en la camioneta y escuché un grito desgarrador. La madre se acercó y quiso evitar que se lo lleven, pero la agarraron de los pelos y la tiraron al piso. Había una mujer policía que veía todo y se asombró cuando observó que le pegaron a ella -a Graciela-«, contó Gabriela, la vecina.
En tanto, el padre de los jóvenes, Mario, aseguró que como ex penitenciario les decía que no podían entrar así ni llevarse a nadie, que eso era un asalto a mano armada solamente, pero que los uniformados solo le respondieron diciendo que se calle y picaneándolo.
Sonia, la hija de la familia, también contó: «Mi hija de dos años estaba en medio de todo eso. A mí me dispararon. Actualmente mi hija ve que alguien se lastima y pregunta si fue la policía. Mi hermana de 6 años ve a un policía en la calle y sale corriendo por miedo», dijo.
«Todos tenemos miedo, ahora los policías se paran en la esquina y se burlan alumbrando la casa con linternas o pasan y no dejan que mis hijos caminen o circulen en paz», señaló Graciela.
Las denuncias aún están en Fiscalía. «Todos podemos reconocer a los policías, pero nunca nos llamaron. Como contraparte, a mis hijos les pintaron los dedos y los trataron como delincuentes. Yo quiero justicia y que se limpie la reputación de mis hijos. Que estos policías sean imputados como debe ser», manifestó.
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