Miles de jóvenes presos son sometidos a este castigo durante semanas, meses e incluso años en cárceles y prisiones de Estados Unidos, sin contacto humano y casi sin ningún elemento de estímulo, según un informe  de Human Rights Watch (HRW) y la Unión para las Libertades Civiles (ACLU por sus siglas inglesas).

El informe Growing Up Locked Down (Crecer en confinamiento) describe la situación en cárceles y prisiones de los estados de Colorado (medio oeste), Florida (sudeste), Michigan, Nueva York y Pennsylvania (noreste), entre otros, y se basa en entrevistas y correspondencia con más de 127 jóvenes sujetos a aislamiento y con autoridades penitenciarias.

“Poner a niños en confinamiento solitario con escaso o ningún contacto con otras personas es cruel, innecesario y peligroso”, sostuvo Ian Kysel, becario Aryeh Neier de HRW y de la ACLU y autor del informe.

“La interacción humana es esencial para el desarrollo saludable y la rehabilitación de la gente joven”, agregó.

Las dos organizaciones estiman que en 2011 unos 95.000 adolescentes estaban presos en cárceles y prisiones, y conformaban una gran porción de los reclusos jóvenes sometidos a condiciones de aislamiento diario en todo el país.

De los 127 jóvenes investigados, 49 reportaron haber pasado entre uno y seis meses en aislamiento antes de cumplir 18 años, mientras 29 dijeron haber pasado más tiempo en esas condiciones.

“Los procedimientos y condiciones varían de una prisión a otra y de un estado a otro”, dijo Kysel a IPS. El confinamiento solitario afecta tanto a hombres como a mujeres, agregó.

“Muchas prisiones lo emplean para proteger a los jóvenes de los adultos. Puesto que hay menos muchachas que muchachos en el régimen penal adulto, es muy probable que cuando las autoridades de una cárcel tengan una sola reclusa, la mantengan aislada porque piensan que no hay otra opción”, describió Kysel. “Pero nunca es justificable tener a una persona joven en su celda por 22 o 24 horas diarias”.

Abundantes estudios psiquiátricos muestran que el aislamiento prolongado tiene consecuencias graves y destructivas, que van desde enfermedades mentales hasta problemas de salud física, además de socavar el proceso de rehabilitación de un adolescente e incluso elevar los riesgos de suicidio.

Varios adolescentes entrevistados reconocieron haber considerado el suicidio mientras estaban aislados.

También reportaron repetidas veces conductas o síntomas que muestran que el aislamiento exacerba per se los peligros de estar preso, como cortes que se infligían con grapas u hojillas de afeitar, alucinaciones, pérdida de control o de sentido de la realidad.

Mientras están en aislamiento, a los jóvenes se les niega sistemáticamente la visita de sus padres, así como el acceso a tratamiento y a servicios básicos y programas educativos para hacer frente a sus necesidades sociales, médicas y psicológicas.

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Puesto que la persona menor de 18 años está todavía desarrollándose, experiencias traumáticas como el aislamiento pueden dañar ese desarrollo y su potencial rehabilitación.

Un video producido por HRW contiene testimonios de primera mano de jóvenes detenidos y de sus familiares.

El aislamiento en prisión forma parte de la definición de tormento adoptada en varios convenios internacionales de derechos humanos, como la Convención de las Naciones Unidas contra la Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes.

La Convención define la tortura como todo acto “por el cual se inflija intencionadamente a una persona dolores o sufrimientos graves, ya sean físicos o mentales, con el fin de obtener de ella o de un tercero información o una confesión, de castigarla por un acto que haya cometido, o se sospeche que ha cometido, o de intimidar o coaccionar a esa persona o a otras, o por cualquier razón basada en cualquier tipo de discriminación”.

El informe de 141 páginas ofrece varias alternativas y recomendaciones para abatir esta práctica, desde medidas disciplinarias y administrativas, hasta formas de protección y opciones de tratamiento médico, tomando en consideración los derechos y las necesidades especiales de los adolescentes.

De acuerdo al documento, la población joven puede ser dirigida de mejor manera en “instalaciones específicas, diseñadas para alojarla, y con personal especialmente entrenado y organizado para alentar conductas positivas”.

El uso de cualquier aislamiento breve debe ser una muy rara excepción. Más aun, recluir a jóvenes en instalaciones correccionales diseñadas para adultos debe estar estrictamente prohibido.

“En la última década, la Corte Suprema de Estados Unidos reconoció reiteradas veces que en el ambiente del sistema penal, los jóvenes tienen derecho a protecciones constitucionales más amplias que los adultos”, recuerda el informe.

Si bien “no hay actualmente un caso sobre el confinamiento solitario de adolescentes ante la Corte Suprema”, en un puñado de procesos de los últimos años, “el máximo tribunal estableció que para los fines de delitos y penas, los niños son diferentes y su juventud debe ser tomada en cuenta”, dijo Kysel a IPS.

“En julio, el comité judicial del Senado celebró la primera audiencia de la historia sobre aislamiento. Este es un problema nacional y podría abordarse con eficacia mediante una prohibición federal”, concluyó.

 

 

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