Los hechos: Fernando Ariel Carrera está preso en el Complejo Penitenciario II de Marcos Paz desde el 25 de enero de 2005. El 17 de mayo comenzó una huelga de hambre porque la Corte Suprema de Justicia todavía no se expidió sobre su causa, que jura, fue armada para cubrir un error policial. Hace poco más de un mes la propia ministra de Seguridad de la Nación, Nilda Garré cuestionó la investigación que lo condenó a 30 años de prisión por los delitos de “robo con armas retirado, homicidio agravado reiterado –en tres ocasiones–, lesiones agravadas, resistencia a la autoridad, daño y encubrimiento”, una secuencia de tragedias que se recuerda como la Masacre de Pompeya.
En uno de los pabellones de auto disciplina, destinados a internos que estudian y trabajan, Carrera lleva la cuenta del encierro y el sacrificio. “Hoy hace siete años, cinco meses y dos días que estoy preso. Y en los últimos nueve bajé cinco kilos”, dice seguro. Para no angustiar más a los propios aclara que está bien hidratado gracias a la dieta impuesta de mate y sopas instantáneas.
“Lo que hago con mi huelga de hambre –explica– es un grito silencioso de auxilio para que revisen mi causa. No es una medida extorsiva, es mi manera de recordarles a los jueces que sigo acá. Yo comprendo los tiempos procesales, pero mi caso llegó a la Corte Suprema en octubre de 2008 (mediante un recurso de queja) y todavía no tengo ninguna respuesta. Espero que mi reclamo se oiga y que los jueces se expidan. O por lo menos que me den un plazo. Quizás mi causa no sea importante para el Estado, pero a mí se me va la vida en esto.”

–¿Cómo soporta la espera?
FC: –Tratando de llevarla lo mejor que se pueda. He trabajado y estudiado. Acá terminé el secundario, cursé el CBC (Ciclo Básico Común de la Universidad de Buenos Aires), y aprobé mis primeras materias de la carrera de Derecho. Pero llega un momento en que no aguantás más y todo te afecta. Te doy un solo ejemplo: cuando ingresé al penal tenía dos niños y un bebé. Ahora tengo dos adolescentes y un niño. La cárcel me “comió” la posibilidad de disfrutar la vida de mis hijos.

TODO NEGRO. El 25 de enero de 2005, Carrera conducía su Peugeot 205 blanco por el centro de Nueva Pompeya, cuando fue interceptado por efectivos vestidos de civil de las comisarías 34ª y 36ª, que viajaban en vehículos sin identificación visible.
Según argumentó la defensa, Carrera vio las armas y creyó que iban a robarle, por lo que intentó escapar del lugar. Uno de los ocho balazos que recibió perforó su rostro y le hizo perder el control del auto. En el cruce de la Avenida Sáenz y Esquiú cruzó con el semáforo en rojo y atropelló y mató a tres personas. Después, la policía habría plantado pruebas para incriminarlo.
En mayo de 2008, la Sala III de la Cámara Nacional de Casación Penal además de ratificar el fallo de primera instancia que condenó a Carrera a 30 años de prisión, denegó la posibilidad de la apelación extraordinaria ante la Corte Suprema. La defensa, entonces, tuvo que recurrir a la vía de “recurso en queja”. Desde entonces, sus abogados han buscado distintas alternativas para lograr la revisión de la sentencia.

“La suerte –reflexiona Carrera– no  tuvo nada que ver en lo que me pasó. Fue un disparate policial con una connivencia total de la justicia. A mí me llovieron tiros (las pericias contabilizaron 17 impactos repartidos entre su cuerpo y la chapa del auto) y recién desperté en una ambulancia. A partir de ese ‘cagadon’ que se mandaron, eligieron presentarme como un delincuente. Y no me dieron el tiro de gracia porque creyeron que ya estaba muerto. En esta causa no hay grises: es todo negro.” <

 

El documental que reveló el drama de Carrera

 

 

El último trabajo de Enrique Piñeyro, El Rati Horror Show, es un documental que muestra cómo desde la Comisaría 34 “se armó una causa contra un inocente”, que terminó con el acusado condenado a 30 años de cárcel.
El film, estrenado en septiembre de 2010, cuenta el drama de Fernando Carrera, un joven comerciante de 30 años, sin antecedentes penales, casado y con tres hijos, condenado injustamente a 30 años de cárcel, no por error sino de manera deliberada, a través de la manipulación de una causa judicial. Por otro lado, se muestra cómo Fernando Carrera lleva adelante su vida diaria en la cárcel.
Piñeyro toma como punto central la manera en que se fraguó la causa de Carrera: la manipulación y alteración de la evidencia en el lugar de los hechos; el fraude de la instrucción policial de los testimonios de los escasos testigos llamados a declarar; la manipulación de todos los medios nacionales por parte de Rubén Maugeri, testigo clave de los hechos y presidente de la Asociación de Amigos de la Comisaría 34 (ver columna de opinión).
Al día siguiente del estreno, uno de los testigos que aparece en la película contó que fue interceptado por un Peugeot 504 blanco con vidrios polarizados, del que bajaron dos hombres que “parecían policías”, y que lo amenazaron sin vueltas: “Dejate de hablar porque vas a aparecer tirado con un trapo en la boca.”
Piñeyro también había denunciado que por orden de un ex jefe de la Policía Federal, los tres custodios que se encargaban del cuidado de su familia habían sido relevados luego del estreno del film.

 

Los datos

 

1 El 25 de enero de 2005, Fernando Carrera circulaba con su auto por Pompeya cuando fue interceptado por policías de civil, que lo hirieron de ocho disparos. En la confusión, atropelló a tres personas.

2 En 2008, la Cámara de Casación Penal ratificó el fallo que condenó a Carrera a 30 años de prisión. En octubre de ese año, el caso llegó a la Corte Suprema.

3 El 17 de mayo, Carrera inició una huelga de hambre para exigir que la Corte revise al fin su caso.

 

Fuente: http://tiempo.infonews.com/2012/05/27/policiales-76761-mi-huelga-de-hambre-es-un-grito-de-auxilio-para-que-revisen-el-caso.php