«Estoy yendo en contra de la decisión de Pablo, de eso soy totalmente consciente», afirmó Jorge, el padre de Pablo Albarracini, que es testigo de Jehová y firmó, hace cuatro años y por razones religiosas, un documento para que no le realicen transfusiones de sangre, aunque de ello dependa su vida.

Pablo, que tiene 38 años y está casado desde hace 5 meses con una mujer con sus mismas creencias religiosas, fue baleado el 5 de mayo en un robo y está internado desde entonces en la Clínica Bazterrica, en Palermo.

Ayer al mediodía, la abogada de su padre, Mariana Gallego, presentó en su nombre un recurso extraordinario ante la Sala A de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil.

Ese recurso busca revertir la decisión de la cámara de impedir la transfusión que había sido autorizada por el juez de primera instancia Horacio Maderna Echegaray. Quien apeló aquel primer fallo fue la esposa de Pablo, que ahora debe responder al recurso con el que Jorge pretende llegar a la Corte Suprema. «La vida de mi hijo está otra vez en manos de los testigos de Jehová», afirmó.

Según la Watchtower Society, la entidad jurídica más antigua de los testigos de Jehová del mundo, la sangre es sagrada y un mandato bíblico ordena a los seres humanos abstenerse de usarla. Por esa razón, los creyentes rechazan las transfusiones de sangre, ya sean completas o de cualquiera de sus componentes por separado.

Jorge, que desde la internación de su hijo va todos los días a la clínica, contó ayer a LA NACION que comparte las visitas con la esposa de Pablo, ya que si quisieran estar solos con él deberían dividirse el tiempo que pasan en la sala. Según él, es la primera vez que la fe que su primera esposa enseñó a sus hijos y que Pablo comparte con su mujer lo pone en una situación difícil.

«Mis hijos me dicen que no afloje, que están orgullosos de mí, que no lo deje a Pablo», dijo. Lucas y Joaquín son los hermanos menores de Pablo, hijos de Jorge y de su segunda esposa, Gloria.

«Joaquín tiene 11 años y no puede entrar, pero el viernes pasado, antes de la última operación, Lucas quiso venir y me contó que había hablado con Pablo de películas, de Robert de Niro, de sus cosas», recordó Jorge.

Después de haber recibido cinco balazos en el cuerpo y uno en la cabeza durante un robo, Pablo logró sobrevivir a aquel episodio el 18 de mayo pasado.

En ese momento, su padre desistió de continuar con sus esfuerzos por autorizar la transfusión, ya que no parecía necesaria. Creían que la situación mejoraba. «Cuando Pablo había empezado a reaccionar, me pidió que le leyera algo que lo hiciera pensar -dijo-, y le traje cosas que leo yo: Eduardo Galeano y Antonio Machado, porque antes le gustaba escribir poesía.»

Sin embargo, el estado del joven empeoró y hoy se encuentra en estado crítico. El viernes pasado debieron operarlo porque tenía úlceras sangrantes y ahora necesita glóbulos rojos.

Una vez presentado el recurso extraordinario, mientras espera la respuesta de la esposa de Pablo para ver si interviene la Corte, Jorge continúa con las visitas diarias a su hijo. «Cuando entro solo, le hablo, y si no, lo acaricio en la cabeza y voy viendo si le gusta por cómo reacciona», contó.

Según Jorge, él es consciente de que está yendo en contra de la decisión que su hijo tomó al firmar el documento por el que solicitaba que no se le hagan transfusiones de sangre completas, de glóbulos rojos, blancos, plaquetas o plasma. «Cuando firmó, me lo contó convencido -explicó Jorge-, pero dudo mucho de que haya pensado que alguna vez iba a estar en una situación así.»

Cuando le hablan de «dilema moral», Jorge siempre da el mismo ejemplo: «Si alguien ve a una persona que se quiere tirar bajo un colectivo, ¿qué hace?, ¿lo deja que se tire o va contra su voluntad y lo salva?».

La hermana de Pablo, Natalia, fue testigo de Jehová, pero abandonó esa fe en la adolescencia. Ahora apoya a su padre para lograr que le hagan la transfusión a su hermano. Según Jorge, también en el trabajo de Pablo lo acompañan. Ambos son empleados en una empresa de ómnibus a distancia, Jorge es chofer y Pablo está en las oficinas.

«En la empresa todos lo conocen -dijo-. Los compañeros quieren organizar una marcha, traer colectivos, venir con sus familias: cosas de colectiveros, somos gente muy temperamental.»

 

Fuente: http://www.lanacion.com.ar/1477853-la-corte-definira-si-un-testigo-de-jehova-debe-recibir-una-transfusion-de-sangre