Si María de los Ángeles Verón fue secuestrada el 3 de abril de 2002, no se probó en el juicio oral. Las declaraciones de las mujeres que dijeron haberla visto en los prostíbulos de La Rioja no fueron suficiente para convencer a los jueces. A esa conclusión llegaron ayer los miembros de la Sala II de la Cámara Penal Alberto Piedrabuena, Emilio Herrera Molina y Eduardo Romero Lascano. Por eso, absolvieron por unanimidad a los 13 imputados.

«El debate dejó la incógnita de lo que ocurrió el 3 de abril de 2002. Las versiones al respecto son sólo tales», explicó Piedrabuena luego de dar el veredicto, cuyos fundamentos completos serán dados a conocer el martes 18. Hace 10 años, Marita salió de la casa de Susana Trimarco, su madre, en el barrio El Bosque, rumbo a la Maternidad. No regresó. Una semana más tarde, un llamado anónimo a una vecina alertaba que había sido secuestrada en San Martín y Paso de los Andes.
Un solo testigo había dicho que la vio, cuando salía del jardín de infantes «Semillitas», donde había preguntado cuándo podía inscribir a su hija Micaela Catalán, que entonces tenía tres años. Pero ese hombre falleció y no pudo declarar en el juicio oral. ¿Qué pasó entonces con Marita? Esa es la incógnita, según los jueces. «No surgió otro modo de saber cómo María de los Ángeles Verón desapareció y apareció en otros lugares», explicaron los camaristas.
Declaraciones ineficientes
Los jueces no les creyeron a Simón Nieva y a sus hijos, que habían dicho que Víctor Ángel Rivero les había confesado que secuestró a Marita por orden de su hermana, María Jesús Rivero, en la esquina de Santiago del Estero y Thames. Dijeron que esos testimonios fueron ineficaces para considerarlos los autores materiales e intelectuales del secuestro.
Tampoco consideraron el testimonio de Fátima. La joven dijo que estuvo secuestrada en la casa de Daniela Milhein y Alejandro González, y que allí vio a Marita en mayo de 2002. La declaración también fue ineficiente para el tribunal.
Así, los jueces plantearon la incógnita de lo que pasó ese 3 de abril. «La acusación no ha probado la existencia del hecho inicial», manifestaron, y señalaron una supuesta ineficiencia de la investigación preliminar, donde no pudieron reunir pruebas para acreditar lo que sucedió, según la consideración de los camaristas.
Distintos lugares, fechas, personas
La acusación decía que Marita fue vendida a La Rioja, donde la obligaron a prostituirse en los locales «Candy», «Candilejas» y «Desafío». Allí, Irma Lidia Medina, José Fernando «Chenga» Gómez, Gonzalo Gómez, Carlos Luna, Cinthia Gaitán, Azucena Márquez, Pascual Andrada y Humberto Deroberits, «siguieron privándola de la libertad, obligándola a ejercer la prostitución, no siendo encontrada hasta el momento», según dijo Piedrabuena.
El tribunal consideró, dentro de ese grupo de imputados, que durante todo el debate oral no se produjo ninguna prueba que vincule a Pascual Andrada directa o indirectamente con el caso. Ninguna de las chicas que declararon haber estado en La Rioja lo mencionó. Tampoco fue reconocido. El ex policía de La Rioja se paró ante cada uno de los testigos, y todos negaron conocerlo, con excepción de Pablo Medina, el hombre con el que se había peleado cerca de la terminal de Ómnibus de Tucumán, por un hecho ajeno a la causa.
Distinta fue la valoración respecto del resto de los acusados. A pesar de que siete de las mujeres que estuvieron en los prostíbulos riojanos afirmaron que vieron en esos locales a Marita o a una chica parecida, los jueces creyeron que no fue una prueba suficiente. La razón: fue vista en fechas distintas, en diferentes prostíbulos, y descripta físicamente de diversas maneras por las testigos. En síntesis, los jueces no tuvieron una certeza absoluta de que esa mujer haya sido Marita, y consideraron que fueron circunstancias particulares de los casos de las chicas víctimas de una red de trata de personas.
El tribunal advirtió que durante el debate oral aceptaron que se incorporara nuevas pruebas, como una manera de suplir las deficiencias de la investigación preliminar. Sin embargo, a su criterio, no sirvieron para vencer el estado de inocencia de los 13 acusados.
Una base de operaciones
Los fundamentos del fallo serán redactados en unas 700 hojas. En ellos, los jueces no sólo harán mención a las pruebas y conclusiones a las que arribaron sobre la desaparición de Marita, sino que hablarán de la existencia de una red dedicada al negocio de la prostitución. Aunque concluyeron que no se pudo demostrar que la hija de Trimarco haya caído en esas redes, creen que de las declaraciones de las testigos se desprende que en la casa de Daniela Milhein y Alejandro González funcionaba una base de operaciones que captaba mujeres para luego trasladarlas a Río Gallegos o a La Rioja. Por eso, remitirán la sentencia a la fiscalía de Instrucción que corresponda, para que se investigue a Milhein y a González por una «eventual conducta criminosa».
Los jueces sí les dieron crédito a las declaraciones de las chicas que dijeron haber sido explotadas sexualmente en La Rioja. Para ellos, habría pruebas de que en «Candy», «Candilejas» y «Desafío» se ejercía la prostitución, en algunos casos de manera forzada. Los casos de las mayorías de las víctimas de ese negocio ilegal no han sido judicializados, con excepción del de Andrea R. Ante esto, el tribunal resolvió que el Juzgado de Instrucción en lo Criminal y Correccional Nº 3 de la Ciudad de La Rioja agregue estos casos al expediente de Andrea R, y se investigue a Medina, sus hijos, Luna, Gaitán, Márquez y Deroberits.
Pasaron 10 años, el expediente tiene 55 cuerpos, y aún así se investigó mal. No se pudo demostrar que la hayan secuestrado para obligarla a prostituirse. Eso creyeron los jueces. Y absolvieron a todos. Por eso, la pregunta queda más latente que nunca: ¿dónde está Marita Verón?
fuente http://lagaceta.com.ar/nota/524896/policiales/investigacion-preliminar-incidio-sentencia-segun-magistrados.html