El 18 de noviembre Miguel (32), empleado administrativo, llegó a su casa en Buenos Aires a media tarde. Su hijo ese día no había ido a clases y lo esperaba junto a su mujer. Eran las tres de la tarde cuando al llegar a su domicilio vio a tres hombres en la puerta. Antes de que pusiera la llave en la cerradura, se identificaron: eran policías de la División de Homicidios. Lo venían a llevar detenido.

“Me resistí a que me hicieran pasar vergüenza frente a los vecinos”, comenta Miguel al recordar lo sucedido. “Estamos haciendo nuestro trabajo”, le dijo uno de los efectivos policiales mientras lo sujetaba. Tenían una orden de captura en su contra por un homicidio en la provincia de Jujuy. “Mis hijos vieron y escucharon todo”, se lamenta el joven. De su casa lo llevaron detenido a la División Homicidios de la Policía Federal, en Chacabuco al 400. Allí pasó las primeras horas de su detención.

Desde que fue detenido el joven nó dejo de repetir: en la causa en la que figuraba con orden de captura, él había sido sobreseído en 2002, once años atrás. La orden de captura había sido firmada en 1999 en Jujuy. Estaba a cargo de la justicia de instrucción provincial.

De la División Homicidios, Miguel fue llevado a la alcaidía de la Superintendencia de Investigaciones de Villa Lugano, en General Paz y Madariaga. “Estaba en la cárcel, como un delincuente”, dice. Allí ya estaba incomunicado. “Nadie me daba ninguna razón”, explicó. Ante los policías siguió insistiendo: era un error. Ellos le respondían que “se estaban comunicando”.

La policía de Jujuy advirtió a la Policía Federal que en sus registros la causa por la que había sido detenido el joven había un sobreseimiento de 2002. Sólo faltaba que el juez de aquella provincia, Francisco Arostegui -titular del juzgado de Instrucción Penal N°2 de Jujuy- lo certificara.

Mientras tanto, en el séptimo piso del palacio de Tribunales el caso de Miguel ya estaba en manos del juez de Rogatoria, Alejandro Cina, que debía solicitar la certificación de que el hombre efectivamente estaba sobreseído en la causa. Y así lo hizo. Según explicaron fuentes judiciales, el mismo día de la detención se comunicaron con el juzgado de Jujuy y solicitaron la certificación. La respuesta fue que recién al día siguiente, martes 19, podía certificarse: era feriado en la provincia. Miguel seguiría detenido. El abogado del joven, Fernando Soto, insistía en el juzgado de rogatoria: presentó un oficio pidiendo la libertad del joven, porque “la orden de captura no estaba vigente”.

El martes 19 al mediodía, desde Jujuy se confirmó que el joven había sido sobreseído. Sólo restaba que se enviara un oficio disponiendo la libertad del joven. Las horas pasaban y el oficio no llegaba. El abogado de Miguel pensó en presentar un habeas corpus. Hasta que, al tener la confirmación telefónica del juez provincial, el juez de rogatoria ordenó liberar al joven. Eran las dos de la tarde. Los trámites de rigor duraron un par de horas más. Miguel salió en libertad exactamente 26 horas después de haber sido detenido, a las 17 horas del 19 de noviembre.

Miguel había tenido una adolescencia difícil en Jujuy. “Éramos de la bandita que siempre se peleaba en la calle”, dice. De aquellos años le quedaron cuatro causas penales: una por robo, dos por lesiones y otra por homicidio. En todas fue sobreseído por falta de pruebas. Entre diciembre de 2000 y mayo del 2001 estuvo detenido y salió por falta de mérito. En 2002 llegó el sobreseimiento, es decir, su desvinculación de todas estas causas ya que no había pruebas.

Después de su última detención, el joven está averiguando si todavía existe alguna orden de captura o si esas causas están actualizadas en las bases de datos. Hace 11 años que vive en Buenos Aires y 14 que está en pareja con la novia que conoció en Jujuy. Hoy dice que tiene miedo de “que me vuelvan a agarrar”.

 

http://www.infojusnoticias.gov.ar/nacionales/lo-detienen-por-una-causa-en-la-que-habia-sido-sobreseido-en-2002-2447.html