Neuquén > “Dentro de la unidad pegan todos los días, los hacen poner desnudos contra la pared, manos a la nuca y doblando las rodillas en flexiones, y cuando tiran todas las cosas de visita al piso, los empiezan a apurar para que las junten y les pegan cachetazos. Uno termina saliendo corriendo sin sus ropas por temor a recibir golpes de todos. Esto sucede en presencia de los oficiales de requisa, quienes ven cómo su personal subalterno maltrata, y ellos están ahí, presenciando todo”.
Así describe la U9 un preso que declaró como testigo en una causa que conduce el juez federal Gustavo Villanueva y en la que se investiga la muerte del interno Argentino Pelozo Iturri, ocurrida el 8 de abril de 2008.
En ese marco, casi una veintena de detenidos reveló ante la Justicia Federal las torturas, los maltratos, la humillación y las amenazas que sufrieron por parte del personal penitenciario en la U9.
La cárcel está ubicada en pleno centro de esta ciudad y figura entre las más violentas del país. Según un informe elaborado por la Procuración Penitenciaria de Nación, se coloca en tercer lugar, después del Complejo Penitenciario Federal I de Ezeiza y el II de Marcos Paz.
En relación al caso Pelozo Iturri, a principios de mes el juez Villanueva dictó el procesamiento de 18 agentes penitenciarios, la mayoría por imposición de tormentos; y la resolución de 144 páginas, a la que accedió La Mañana de Neuquén, también ofreció testimonio de la vigilancia y el castigo generalizado que se aplicó sobre los internos.
Se puede decir que lo que le pasó a Pelozo no parece algo aislado, sí acaso la expresión más violenta de la que se tiene registro cercano en esa cárcel federal del territorio neuquino.
Los testigos cuentan de la “bienvenida” a golpes que recibió “el rengo Argentino” recién llegado de la cárcel de Ezeiza, de cómo algunos agentes de requisa lo sacaron de su celda de aislamiento, lo golpearon con bastones en la cabeza y lo arrastraron por el patio hasta el sector de enfermería, donde murió y su sangre quedó desparramada por todos lados producto de la golpiza que le propinaron. De los gritos desgarradores y quejidos del interno que decía “paren, me van a matar… no me peguen más”.
Algunos recuerdan el llamado “flash tumbero” que un agente le hizo a Iturri, consistente en apretarle la traquea y taparle la nariz; y que a pesar de haberse desvanecido, algunos de la bronca le seguían pegando.
Pero también denuncian prácticas comunes de las que nadie se salva. Dicen que al ingresar a la U9 todos son golpeados. “Cuando llegás te sacan para un cuartito y te cagan a palos”, advierte un testigo. A palazos y golpes, agrega, “los del Servicio” sacan a los presos de sus celdas.
Otro relata que al bajar a los “buzones” -así llamado en la jerga carcelaria al pabellón 10 de Aislamiento- es por castigo y que ahí todos pegan.
El “más verdugo” era entonces un agente a quien llamaban “Caballo”. Llamó la atención de varios testigos porque era grandote. “Tiene unas manos que uno no se puede olvidar de un golpe de él”, advierte en su declaración uno de los 17 presos que atestiguaron. Algunos testimonios le atribuyen a este agente el supuesto “flash tumbero” que sufrió Pelozo en el sector de enfermería.
En la U9 “la noche es larga y ahí todo se paga”, recuerda un testigo que le dijeron.
Hay otro preso que indica que al entrar “siempre pegan en la bomba”. Señala que en ese lugar había una manguera donde tiran el agua a presión. También recuerda que en cada recuento siempre “cobraban”.
Uno de los internos que llegó con Pelozo refiere que a su arribo le quebraron la mano y le dieron una paliza antes de ir al pabellón. “A Pelozo le dejaron en una leonera chiquita con las manos sobre la cabeza y los que entraban le pegaban cachetazos”, añade. Recuerda que al “rengo Argentino” le pegaron con un palo en la garganta y lo pisaron en el pecho con los borceguíes.

Intimidaciones
Después de la golpiza que muchos internos presenciaron desde sus celdas y en el patio, agentes y autoridades penitenciarias se llamaron a silencio y hablaban en clave. En cuanto a los internos, la advertencia era “ustedes no vieron nada porque si no se van a meter en problemas”.
Uno de los testigos afirma que fue amenazado constantemente para que guarde silencio y que lo golpearon de forma regular para hacerle sentir temor y que no declare. “Vos no viste nada, callate la boca”, era la consigna general.
Sobre algunos fueron incluso más explícitos. Hay un testigo que recuerda le dijeron: “Cómo andás vos, cómo anda tu familia, fijate lo que decís, pensá que nosotros también tenemos familia”.
Durante 2008 y 2009, la muerte de Pelozo fue un tema recurrente entre muros y motivo de discusiones frecuentes en guardiacárceles de distinta jerarquía, donde uno le echaba la culpa al otro.

Adulteraciones
Hay un testigo que afirma de forma contundente que la Justicia nunca se enteraría de lo que pasó por el libro de guardia porque los agentes se manejan con hojas sueltas en las que hacen anotaciones y al final del turno las pasan, suprimiendo las que no quieren que consten. “Si ellos tienen que volver a empezar ahora un libro para que figuren datos distintos de los que están registrados, lo falsifican”, asegura el testigo.
El interno añade que hubo libros adulterados no sólo por esta causa, sino también en otras ocasiones;  y advirtió de una “maniobra de encubrimiento” por parte de quienes en ese momento eran autoridades de la unidad a favor de los agentes que participaron.
En su declaración asevera que “(las autoridades) sacaron muchos papeles de la causa y los quemaron en un basural que hay atrás, dentro del predio de seguridad de la unidad”.
Todos los que habrían participado del hecho los sacaron de requisa, y hoy 18 agentes enfrentan un procesamiento.

 

 

fuente http://www.lmneuquen.com.ar/noticias/2013/2/25/en-la-u9-la-noche-es-larga-y-ahi-todo-se-paga_178801