Por Rolando Tobarez

La justicia federal le ordenó al director de la Unidad 6 de Rawson que les dé más y mejor de comer a los presos del penal. Deberá contratar a un licenciado en Nutrición para verificar que esta obligación se cumpla. La decisión es la respuesta a un hábeas corpus colectivo presentado el año pasado por los internos, que se quejaron de la mala calidad de la alimentación en esa cárcel, que aloja a unos 480 internos. La orden fue de la Cámara Federal de Apelaciones de Comodoro Rivadavia, que integran Aldo Suárez, Hebe Corchuelo de Huberman y Javier Leal de Ibarra.

Según la versión de los presidiarios sólo tenían almuerzo y cena, no desayuno y merienda. “Hay ausencia de productos como frutas, verduras y lácteos, necesarios para una alimentación saludable. Esta falta se agrava en los casos de internos que padecen HIV o que por patologías específicas tienen indicada una dieta especial o reforzada”, dijeron en su momento.

El actual director de la U-6, Mario Luis Ptasnik, deberá “adoptar las medidas necesarias para la regularización de la provisión de las cuatro ingestas diarias y el aumento de las raciones individuales de comida suministradas a las personas alojadas en los pabellones 9 y 10, lo que deberá, en su caso, hacerse extensivo al resto de la población carcelaria sin perjuicio de atender las necesidades nutricionales y dietéticas de los internos con patologías específicas”. Además, se encomienda al director que contrate a “un profesional en Nutrición a fin de que monitoree la calidad, suficiencia y nivel nutricional de los alimentos”.

Antecedentes

El reclamo se inició el año pasado, motorizado por tres internos. Denunciaron el “agravamiento de las condiciones de detención a raíz del incumplimiento del derecho a una alimentación digna”.

Se quejaron de la escasez y calidad de los alimentos en la Unidad, “con hincapié en que sólo se les suministran dos de las cuatro comidas diarias, almuerzo y cena, en raciones sumamente pobres”.

“Carne sólo comen ocasionalmente una vez por semana y la cena consiste en las sobras del mediodía en un caldo”, dice el reclamo reflejado en el fallo. Las raciones no alcanzaban “ni siquiera para completar un plato”. Para reforzar la alimentación debían comprar productos en la cantina del penal, “circunstancia que a veces les resulta imposible por los altos precios, sumado a que los internos que no trabajan carecen de dinero”.

Hasta exigieron pericias para corroborar su denuncia y se ordene “la provisión de una dieta calórica recomendada de acuerdo al peso corporal y el estado de salud de cada interno, garantizando las 4 comidas”.

En junio, julio, agosto y setiembre de 2012 hubo inspecciones del Procurador Penitenciario de la Nación, Francisco Mugnolo. Comprobó que la comida era insuficiente para todos. “En todos los tuppers se observa que la ración es escasa y sólo llega a la mitad de la capacidad del recipiente”, grafica el fallo.

Se verificó desabastecimiento en los depósitos de mercaderías y cámaras refrigeradoras, especialmente donde se almacenan frutas y verduras, no así en carne y pollo. “Según la División Administrativa, había poca mercadería en los depósitos de insumos porque la sección Economato estaba trabajando con los remanentes del stock para elaborar los menús, a la espera de las nuevas órdenes de compra para el último trimestre. Y se estaba en tratativas para la ampliación del 20 por ciento de las órdenes de compra en carne, verduras y víveres secos”, explicó en su momento la U-6. Como había nuevos proveedores que no son de la zona, se los debía notificar de los planes de envío por carta documento. La distancia dificultaba tener reservas permanentes.

Probaban antes

El jefe de la División Administrativa se defendió al decir que el desayuno se repartía pero nadie salía a recibirlo. “La alimentación es rica en nutrientes pero a la población penal no le gusta comer verduras sino carnes y asado, y son ´muy demandantes´”, graficó. Le contestó uno de los denunciantes, fajinero del pabellón 10: “Se levanta todos los días a las 7.30 a buscar los elementos de higiene y el desayuno no está, porque de ser así él lo encontraría. En su pabellón hay un interno que padece HIV que no recibe la dieta reforzada, sólo le dan dos huevos y dos pedacitos de queso y si consideraban que la comida es tan rica los invita a probarla ellos”. El jefe administrativo retrucó que como en la realeza, antes de servir la comida a los presos, la probaban él y el director.

En esta discusión, un defensor oficial pidió medidas prácticas para controlar que el Servicio Penitenciario Federal cumpla su deber: propuso contratar un licenciado en Nutrición para certificar con su firma que la comida era adecuada. “Esta tarea hoy la realiza el médico de guardia con el cúmulo de tareas que implica”, se dijo. Cada interno firmaría una planilla al recibir su plato y de negarse, debería escribir por qué. El director del penal la consideró una idea “beneficiosa” porque les permitiría mejorar la implementación y elaboración de los menús.

 

http://www.diariojornada.com.ar/69380/Politica/Ordenan_a_la_U6_contratar_nutricionista_y_darles_mas_y_mejor_comida_a_los_presos