Análisis de Santiago Martínez, Investigador INECIP y Auxiliar Docente Facultad de Derecho y Ciencias Sociales, UBA

La persona que asuma el cargo de Procurador General de la Nación debería, en primer lugar, fortalecer el Ministerio Público Fiscal buscando herramientas que le permitan reasumir el protagonismo que la Constitución Nacional asigna al organismo.

Para ello, por un lado, debería impulsar la reforma del Código Procesal Penal y de la Ley de Ministerio Público con el objeto de romper con la lógica actual de organización, reflejo a la del Poder Judicial (esto es, por cada tribunal existente, hay una fiscalía) que le quita dinamismo y no le permite organizar sus recursos de manera eficiente. Por el otro, el cambio normativo permitirá que se transforme en el titular de la acción penal pública y de esta manera se produzca una transformación en la forma en que se gestionan los conflictos penales.

Así, entonces, con estas nuevas herramientas, podrá diseñar una nueva política de persecución que ponga énfasis en aquellos delitos realmente graves y buscar soluciones diferentes para aquellos de menor relevancia. Esto significa, por ejemplo, poner el énfasis en los delitos de mercado (quien reduce y vende los objetos robados) y no exclusivamente en los casos individuales. Si se logra neutralizar el primero, es decir, se acaba el mercado, necesariamente se reducen los casos individuales. También habría que fortalecer la investigación de los delitos económicos, organización criminal, corrupción de funcionarios, contaminación, etcétera.

A su vez, se debería seguir dando especial apoyo a las unidades fiscales que se encargan de la persecución de los delitos de trata de persona y delitos contra la humanidad, dos materias en donde, si bien se ha trabajado bastante, es necesario proseguir y profundizar el trabajo.

Fuente: http://www.diariobae.com/diario/2012/04/25/11218-reasumir-el-protagonismo.html