Entrevista. Roberto Boico. En la visión del especialista, varios temas impiden una participación activa de la sociedad en el sistema de Justicia. Algunas razones para el cambio.

Luego de que la Justicia tucumana decidiera absolver a los trece imputados por la desaparición de Marita Verón, la presidenta Cristina Fernández hizo una fuerte crítica al Poder Judicial y devolvió al centro de la escena un debate que viene de lejos: la necesidad de “democratización” de la Justicia.
En diálogo con Miradas al Sur, el abogado constitucionalista Roberto Boico analizó las fallas que el sistema judicial arrastra desde el retorno a la democracia y explicó cómo se forma esa especie de familia patriarcal que hoy integra la magistratura en sus diversos niveles. “Todavía hay una profunda deuda de los gobiernos democráticos para fortalecer la participación popular en la Justicia”, afirma Boico.
–¿Cuál sería el rol de la sociedad en este proceso de “democratización” del Poder Judicial?
–Aún hay que pensar el mecanismo, porque tampoco es cuestión de sólo pedir que el pueblo intervenga. La sociedad tiene que tener cierta responsabilidad y creo que aún no está capacitada para ello. La idea es que todos nos interesemos, ya que la democratizacion de la Justicia también exige un rol y un compromiso importantes.
–¿Y el juicio por jurados, que esta semana obtuvo la media sanción de los diputados bonaerenses, es un avance en el objetivo de una mayor intervención popular?
–Muchas veces se lo toma como la forma de democratizar la Justicia, pero con esto no alcanza. El juicio por jurados está diseñado para delitos graves y esa no es la solución. Abogo por ello, pero no creo que eso democratice. Por ahora, lo más urgente es el sistema de control y remoción. En la actualidad, la carrera judicial, lo que tiene que ver con el ingreso desde el que está en mesa de entrada hasta secretarios, es un círculo muy cerrado.
–¿Cómo es que se va conformando la corporación judicial?
–Lamentablemente, la selección de jueces muchas veces proviene de estas personas que ingresan y que se van como autorreproduciendo. Entonces, cuando llegamos a la selección de los jueces, la gran mayoría de los integrantes de la Justicia provienen de la misma familia judicial. Así, el Poder Judicial tiene una suerte de mirada corporativa y burocrática de la administración de la justicia y un discurso monolítico. Es como si la misma corporación se fuera autodefendiendo y generando sus propios miembros. Muchas veces sucede que un sujeto que está afuera tiene una visión mucho más crítica y plantea una reforma importante. Sin embargo, cuando entra a esa familia, termina siendo parte de todos esos intereses corporativos de la Justicia.
–¿Y de qué forma se podría revertir?
–Si bien no es una mala idea, con esto tampoco estoy diciendo que debemos seleccionar los jueces mediante el voto popular. Lo que sería bueno es limitar los mandatos judiciales. En la actualidad, un juez dura en su cargo lo que dura su buena conducta, tal como lo fija la Constitución. Entonces, una posible reforma, podría dar cuenta de períodos de seis o nueve años. Ese sería un tiempo suficiente para que se vaya renovando esa especie de familia.
–Además de los períodos extensos de cada mandato, ¿qué otras fallas tiene la actual conformación del Poder Judicial? 
–Lo más urgente es remediar la selección de jueces. Es necesario, porque ya no alcanza con exámenes complicados o antecedentes curriculares. Tampoco queremos que los jueces digan sí a todo, pero la realidad es que así uno arrastra gente que, en términos ideológicos y políticos, más vale que estén muy por fuera de la Justicia. Si bien aún son muchas las cuestiones en las que hay avanzar, éste es uno de los principales temas que están eclosionando fuerte. En la actualidad, hay ciertos sujetos que componen el Poder Judicial que son remanentes de un sistema corrupto, represivo y con una mirada autoritaria que se arrastra de la época de la dictadura. Esto aún no se ha podido depurar.

 

 

fuente http://sur.infonews.com/notas/democratizar-implica-mas-compromiso