«Hay que cambiar a esta policía que en lugar de cuidar a los ciudadanos cuida a los narcos», señaló ayer «Lita» Gómez, madre de Claudio «Mono» Suárez, durante la marcha a Tribunales, a 15 meses del triple crimen de villa Moreno, del que también fueron víctimas Jeremías Trasante y Adrián «Patóm» Rodríguez. Mientras los manifestantes exigían celeridad en la causa, la Sala I de la Cámara Penal ratificó que irán a juicio los tres policías acusados de encubrir a Sergio «el Quemado» Rodríguez y a su hijo Maximiliano, asesinado en marzo pasado. Los camaristas tuvieron en cuenta «el ocultamiento policial de Maximiliano Rodríguez en el Heca, el clandestino encuentro (de dos de los efectivos) con Sofía Laffatigue -entonces novia de Maximiliano-; y la «confianza» que (el Quemado) tenía en los policías», entre otros puntos. «Sólo una ingenua lectura de las declaraciones y pruebas permitiría excluir que las oscuras relaciones entre un alto funcionario de la fuerza y su colaborador íntimo, con un sujeto con antecedentes y en fuga tras perpetrar un gravísimo hecho, no trasuntaron en una colaboración activa para que el mismo eluda su detención inmediata», expresa el fallo.

Decenas de jóvenes y vecinos de villa Moreno llegaron pedaleando, a pie, en auto y moto a Balcarce al 1600, donde una vez más sacaron a la calle la bandera que pide «justicia por los pibes». El distintivo de la caravana fueron los globos y remeras rojas con los rostros de Jere, Patón y Mono, que vestían todos los miembros del Frente Popular Darío Santillán y familiares, también acompañados por militantes de Giros. «Hay que seguir luchando y salir a las calles a reclamar justicia, y que cambie la policía que protege a los narcos. Se tiene que terminar con la droga; pero agarrando al empresario, no al que tiene un quisquito. Esos son pobres pibes. Les arruinan la vida, están peor ellos que nosotros que perdimos a nuestros hijos», dijo Lita.

Luego de que el camarista Ernesto Pangia recibiera a los familiares, Eduardo Trasante, padre de «Jere», se tranquilizó porque les aseguraron que «la causa no tiene descanso», y que antes de fin de año podría estar terminado el juicio. Lita se esperanzó: «Espero que sea un juicio digno y justo, porque así les den cien años no vamos a recuperar a nuestros hijos». Con lágrimas en su rostro, expresó: «Tengo mucha bronca. Cuando mataron a Maximiliano (el Quemadito) pensé: ahora va a ver el Quemado qué se siente que te maten a un hijo; aunque después pensé que él se lo esperaba, por la vida que llevaba su hijo».

Minutos antes de que llegara la caravana, la Cámara Penal dio a conocer la resolución que Rosario/12 adelantó ayer: la confirmación de los procesamientos de los policías Lisandro Martín, entonces oficial encargado del destacamento del Hospital de Emergencias; Eduardo Ismael Carrillo, quien era inspector de Zona; y Norberto Centurión, subordinado de éste. Los tres irán a juicio acusados del delito de «encubrimiento agravado por su condición de funcionario público» y «omisión de cumplir actos de su oficio».

Martín está acusado de no haber ingresado en los registros a Maximiliano, cuando éste llegó baleado, minutos antes del triple crimen: mientras que Carrillo y Centurión se comunicaron, casi a la mañana del 1º de enero, con el Quemado para encontrarse con la novia del Quemadito, y llevarla a la comisaría 15º, donde requerían su declaración.

La Alzada recordó que Martín «aceptó haber omitido registrar en el libro de guardia el ingreso de Rodríguez». Y destacó que -según lo investigado por el Juzgado de Instrucción 9º, tras su homicidio, en febrero– «Rodríguez estaba ligado a las actividades vinculadas al narcotráfico, junto a su novia». Martín «interactuó personalmente, según los registros de video, con el entorno íntimo del herido».

Los camaristas Alfredo Ivaldi Artacho, Carina Lurati y Pangia recordaron que «el ataque armado contra Maximiliano fue el detonante del hecho que esa misma noche terminó con la vida de Trasante, Suárez y Rodríguez, trágicamente confundidos como integrantes de la banda responsable del intento de homicidio del ‘Quemadito'», esa misma noche.

Martín intentó hacer creer que la falta de registración del herido se debió a un «olvido». Sin embargo, el Tribunal indicó que fue «adrede», porque «el imputado contó con una hora de reloj para realizar el asiento respectivo en el libro a su cargo, antes que llegaran al efector las tres víctimas de villa Moreno»; y que tuvo como finalidad «ocultar al mismo de la investigación policial».

El fallo habla de «omisión dolosa: colaborar para que Rodríguez quede preservado; omitir anoticiar el ataque armado contra el «Quemadito», sin descartar un seguro beneficio de lo ocurrido hacia el progenitor de éste, probable coautor de múltiple homicidio que desencadenó la venganza que emprendió por el ataque contra su hijo».

En cuanto a Centurión y Carrillo, quienes se desempeñaban en Inspección de Zona 3, «al sur de Rosario: ámbito asolado por la violencia, originada por la criminalidad ordinaria y las pandillas que se disputan el narcotráfico; la injerencia de ambos se focalizó en comunicarse con el «Quemado»». El propio Centurión reveló que Rodríguez padre le tenía «más bien confianza». Y dijo que lo conocía de dos investigaciones anteriores.

Para la Alzada, «es iluso pretender el fraccionamiento de la intervención que persiguen Carrillo y Centurión (buscar a Laffatigue), cuando toda la Unidad Regional buscaba a un hombre apodado ‘Quemado’ Rodríguez. El proceder indica, en cabeza de una autoridad policial activa en la investigación, una ayuda al delincuente para eludir o sustraerse a sus alcances», dice el fallo.

 

 

fuente http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/rosario/9-38331-2013-04-05.html