Muchos juristas reconocidos se han mostrado a favor de la necesidad de crear un nuevo Código Penal. Uno de ellos es Gustavo Arballo, quien argumentó que la norma actual se diferencia demasiado de la que se impulsó en 1921.
«La matriz original del Código ha quedado obsoleta, lo que se revela en la aparición de conceptos sorprendentes e insostenibles como el de ‘alteración morbosa de facultades’, ‘atentado al pudor’ o ‘mujer idiota o demente’ y en la subsistencia de delitos como el que incrimina retarse a duelo», consideró el abogado.
Arballo es un reconocido jurista, egresado de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de La Plata, con posgrado en la Universidad Nacional de Córdoba (Derecho Público). Además, hizo una magistratura en la Universidad Austral, y actualmente es profesor de Derecho Público Provincial y Municipal en la Universidad Nacional de La Pampa (UNLPam), y se desempeña como secretario de Jurisprudencia del Superior Tribunal de Justicia de La Pampa. También es coordinador del Centro de Capacitación del Poder Judicial de la Provincia.
La reforma del Código Penal es apoyada por la presidenta Cristina Kirchner, que designó al ministro de la Corte Suprema de Justicia, Eugenio Zaffaroni, como titular de la Comisión que trabajará sobre el nuevo proyecto, y que está integrada también por dirigentes de la oposición. El modelo de redacción, según se informó, es el del Código actual, elaborado durante el gobierno de Hipólito Yrigoyen.
En diálogo con LA ARENA, Arballo explicó además que la reforma integral apunta a lograr un nuevo Código Penal más «coherente», ya que el actual sufrió importantes modificaciones coyunturales. «La unidad con la que se pensó el sistema ha sido alterada a través de reformas coyunturales que han ido incorporando una amplia constelación de normas penales legisladas fuera del Código. Como en cualquier proyecto arquitectónico, estos agregados no pensados en el plan original han afectado la estructura y la coherencia de los principios de la parte general y especial del repertorio de delitos», señaló.

-¿Con un nuevo Código, existe la posibilidad de que disminuya directamente el nivel de delitos?
– Es improbable pensar alguna expectativa de reducción del delito como un objetivo a lograrse a través de una reforma de este tipo. Un nuevo Código Penal puede ayudar especialmente en legislar para modalidades delictivas novedosas o en la adopción de penas alternativas para resolver conflictos de menor intensidad relativa, pero en cualquier caso su valor de «solución» no deberá ser sobreestimado para no vender falsas ilusiones.
– ¿Cuál debe ser la consideración de la normativa futura sobre los casos de violencia de género?
– Actualmente, después de la derogación del avenimiento, tiene media sanción una reforma parcial del Código Penal que contempla la figura de femicidio. Es posible pensar en adecuar agravantes y normas aclaratorias trabajando algunas figuras clásicas como las de lesiones o amenazas, incluyendo la posibilidad de que desde el mismo Código se establezcan instancias de control como la restricción de acercamiento para proteger a las víctimas.
– El ministro de la Corte Suprema, Eugenio Zaffaroni, habla del principio de «proporcionalidad» de penas que ha perdido el actual Código Penal…
– La idea de proporcionalidad es que a los bienes jurídicos más graves (vida, integridad física) le correspondan las penas más altas. Esto se fue perdiendo cuando se dio un agravamiento progresivo de penas en delitos contra la propiedad, de lo que resulta que bajo circunstancias comunes muchos robos son más penados que los homicidios. También debe tenerse en cuenta el agravamiento genérico derivado de la mal llamada «Ley Antiterrorista» cuya aplicación podría hacer que un simple delito de daño contra bienes del Estado tenga penas mayores a las del delito de apremios ilegales.
– ¿Está bien que quede afuera del nuevo CP el tema de la despenalización del aborto? ¿Por qué?
– Esto no se puede barrer bajo la alfombra, inevitablemente va a haber un debate transversal. Es un punto que precisamente por su importancia y espesor, amerita tener una discusión propia que debe darse en el contexto de una normativa sobre salud reproductiva que no puede incluirse integral y sistemáticamente dentro de un Código Penal.
– ¿Por qué hoy se puede hablar de una reforma de esta normativa? ¿Tiene que ver con alguna condición política actual del país?
– Hay varias situaciones que coinciden para pensar este como un momento posible para la reforma. En primer lugar, se trata de una idea que nace en un período que no coincide con elecciones inminentes, lo que de algún modo predispone a una deliberación más colaborativa en los cuerpos legislativos. Además, no existe hoy una temática especialmente intensiva que pretenda encontrar soluciones mágicas a problemas de la sociedad mediante el agravamiento de penas, lo que habilita que la discusión se pueda dar con mayor libertad y rigor técnico.
– ¿Qué opinión le merece la Comisión que designó la presidenta Cristina Kirchner para que trabaje sobre la reforma actual del Código Penal?
– Está bien que exista un grupo de trabajo con perfil técnico que incluya a personas de diferentes espacios políticos,. Además, la presencia del propio (Eugenio) Zaffaroni como un hombre del Poder Judicial también es importante. Sin embargo, lo ideal sería que, tal vez mejorando alguna experiencia que se hizo con la reforma al Código Civil, la Comisión abra un período para recibir propuestas y observaciones de académicos y de la sociedad civil y no realice un trabajo exclusivamente «a puertas cerradas».
– ¿Es clave también la comunicación a la sociedad del nuevo Código, y sus diversas modificaciones con respecto al actual?
– Es un aspecto sensible que debe cuidarse en todo proceso de cambios. Requiere evidentemente tiempo, un debate abierto, y evitar la simplificación, porque la reforma integral de un Código incluirá muchas modificaciones terminológicas, figuras nuevas y otras que desaparecen, cambios e incorporaciones de penas alternativas. También, entiendo, será responsabilidad de los medios colaborar para que la discusión pública no quede entrampada en falsas disyuntivas como «garantismo» versus «mano dura».

Complementarias.
Además de impulsar un nuevo Código Penal, el gobierno nacional también esta trabajando en las modificaciones del Código Civil y Comercial. Sobre ambos proyectos, el prestigioso jurista Gustavo Arballo remarcó la importancia de la complementariedad entre uno y otro. «Si bien de algún modo las diversas ramas del derecho suelen ser colonizadas por especialistas que las piensan como si fueran compartimientos aislados, nunca se debe perder la idea de que el sistema jurídico debe tener unidad y consistencia», comentó.

 

Fuente: http://www.laarena.com.ar/la_ciudad-un_nuevo_codigo_penal__coherente_-75659-115.html